domingo, 31 de octubre de 2010

El Atardecer

El sol empezaba a descender, su caída era cuestión de horas, en el mirador el cielo cogía un tono anaranjado y sólo el mar reflejaba algo de ese azul que nos había visitado durante toda la mañana,
las paredes altas de algunas casa, retenían la luz del sol cabizbajo, cómo si se negaran a dejar ese blanco brillante y presumieran de su altura, el se apoyo en la barandilla, alzo la cabeza, y le pareció precioso el color de la tarde, era la primera vez desde que empezó el día, que tenía un rato tranquilo,
sin prisas, enchufado para arriba y para abajo desde primera hora, y pensó, menudo mundo este que uno no tiene tiempo ni para abrir los regalos que te da la vida, se acercó al contenedor que había en la esquina de la calle, cogió unos cartones y volvió a la plaza del mirador, buscó una esquina y se acomodó, cogió el teléfono móvil y llamó a su mujer para decirle, cariño en unos días no vuelvo.....

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olio sobre tela 60x45

Su última tarde

Cogió su cartera, las llaves y el móvil, eran las dos menos cuarto y salió por última vez con prisa de su piso, tenía cinco minutos andando hasta llegar a la fábrica, allí le esperaba la última tarde larga de ocho horas, abrió su taquilla por última vez, y se fue a su puesto, tenia localizadas las maderas, eran las bases que se colocaban encima de los pales, para transportar las pesadas bobinas de hilo, la tela blanca ya reposaba tranquila dentro de la taquilla, aquella fábrica tenia máquinas muy grandes, pero muy lentas para el ritmo de las demandas, o eso les hacían creer los encargados, mientras los verdaderos jefes lloran todos los días diciendo que no hay clientes, todo para justificar sus recortes, pero esa tarde se olvidó de todo, cogió un trozo de papel, localizó un bolígrafo, y el tiempo se escurrió entre bobinas enormes de tejido elástico, que luego vestirá a millones de usuarios de gimnasios estilo DYR o cualquier complejo deportivo.
Aquella tarde el vió salir el sol, su última tarde en aquella fábrica...

el ojo del mono

Oleo sobre tela elástica de 80x80,
formado por cuatro plafones de madera conglomerada de 40x40
envueltos de tela elástica cortesía de la empresa textil donde trabajé 1 año.