domingo, 31 de octubre de 2010

El Atardecer

El sol empezaba a descender, su caída era cuestión de horas, en el mirador el cielo cogía un tono anaranjado y sólo el mar reflejaba algo de ese azul que nos había visitado durante toda la mañana,
las paredes altas de algunas casa, retenían la luz del sol cabizbajo, cómo si se negaran a dejar ese blanco brillante y presumieran de su altura, el se apoyo en la barandilla, alzo la cabeza, y le pareció precioso el color de la tarde, era la primera vez desde que empezó el día, que tenía un rato tranquilo,
sin prisas, enchufado para arriba y para abajo desde primera hora, y pensó, menudo mundo este que uno no tiene tiempo ni para abrir los regalos que te da la vida, se acercó al contenedor que había en la esquina de la calle, cogió unos cartones y volvió a la plaza del mirador, buscó una esquina y se acomodó, cogió el teléfono móvil y llamó a su mujer para decirle, cariño en unos días no vuelvo.....

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olio sobre tela 60x45

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