La noche cayó como un manto oscuro sobre la ciudad,
las calles iban encendiendo sus luces como luciérnagas de asfalto,
se dirigía al centro andando, vestía con una sudadera y llevaba una mochila cargada,
cargada de rabia, de frustración, de pena y de impotencia,
que bien embotellada solo necesita encender la mecha para que explote,
delante de cualquier centro bancario o centro comercial, símbolo del capitalismo mas agresivo,
que bien seguro tendrá una buena manada de perros de escuadra,
para proteger sus bienes, como no, esa protección pagada con dinero publico,
y quien nos protege a nosotros? Cuando nos embarga un banco el piso, y deja una familia en la calle,
o te despiden de la empresa después de años de dedicación con la escusa de la crisis, te echan
con una mano delante y otra atrás, quien nos protege a nosotros?
En diez minutos a paso rápido llego a plaza catalunya, un gran cordón policial protegía el Corte Ingles, y los grandes bancos que tienen sus sucursales en aquella plaza,
algunos manifestantes estaban haciendo una sentada en pleno paseo de gracia,
pero él no tenia pensado quedarse sentado y tomar una postura pacifica,
eso llevaba haciendo toda su vida y en 40 años solo le habían dado palos,
no, esta vez no, no podía perder tiempo, su mujer e hijos le esperaban en el que aún era su piso,
a si que se puso la capucha, se subió el pañuelo por encima de la nariz, dejando ver solo sus ojos,
encendió la mecha de una botella y la lanzo con todas sus fuerzas,
la botella voló sobre las cabezas de los anti disturbios, y se reventó en la puerta,
el fuego iluminó toda la entrada, y al mismo tiempo un puñado de flashes se disparaban para captar la imagen de aquella noche, la foto vería el día como primera pagina de todos los periódicos en la mañana del día siguiente, con el titular: ¨Otra noche en llamas¨........
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